- sí o no – yo pensé detenidamente aunque me tomó mucho tiempo asimilar el momento ya que sus ojos demostraban el mucho amor que me tenía por los momentos c, pero los momentos pasados demostraban otras cosas ya que comenzó una tarde al ir a la escuela ella sentada en la parte de atrás del vehículo yo aun sin conocerla sentado al lado de ella y me preguntó:
– ¿Tú eres de aquel salón de madera verdad? – yo sin saber nada sobre ella le respondí positivamente con una sonrisa enternecedora. Ella comenzó a platicar de una manera dulce sin saber que lamentablemente me importaba muy poco lo que ella decía aunque tenía la misma sonrisa enternecedora.
La misma tarde en el cual nos conocimos me dijo:
-¿quieres caminar conmigo hacia mi casa?- yo sin saber que decir quería evitar el momento aunque no lo podía hacer; sin saber que decir di la vuelta y me acerqué a mi amigo para evitarla, ella sin saber que pasaba se retiró sin decir ni una palabra.
A la tarde del día siguiente que fue un jueves si mal no recuerdo todo parecía ser más tranquilo y se podría decir que había encontrado una nueva amiga lo cual ella no lo supo comprender ya que sin pasar muy poco tiempo de mi llegada a la escuela me sorprendió con un beso lo cual para nada me agrado y le dije:
- ¡qué pasa ¡, ¿por qué lo hiciste?- ella muy sorprendida por mi tono de voz me respondió:
- disculpa fue un impulso – yo sin creerle absolutamente nada le dije que no se me volviera a acercar lo cual creo que no surgió mucho efecto ya que las horas de salida se volvieron tensas y observadoras por el temor de encontrarla y que se acerque a mí (lo cual era muy malo por cierto).
Yo tomaba mi carro sin saber que tomaría el mismo, no le tome mucha importancia aunque ella creo que si; me tocaba el hombro como señal a que voltee y la salude, algo que en mi mente no pasaba pero que al final lo hacia. Ella conversando otra vez de cosas que no me importaban en lo absoluto y yo no prestándole atención nos fuimos acercando más, al punto de llegada en donde yo bajaría aliviado de estar fuera del alcance de esa voz chillona que oía sin parar.
A la tarde siguiente lo mismo pasó, aunque aun viéndola en el carro, subí solo por el hecho de que se me hacia tarde para entregar un trabajo de literatura que lo maneja una profesora -muy bella por cierto- y no quería quedar mal ante ella, pero eso es otro punto.
Ella, la chica la cual no se ni su nombre con muchas insinuaciones me preguntaba cosas absurdas como - ¿Qué harías si te beso de nuevo? O ¿Qué perfumes usas? ¿Puedo olerte?- lamentablemente no podía correr, pero si podía decir: - ni lo intentes o jamás lo pienses de nuevo- aunque era muy descortés de mi parte; sin decir absolutamente nada bajaba del transporte a la espera de que alguien que conozca este esperándome y no caminar con ella hacia la entrada, pues esto algunas veces pasaba; ya que uno de mis mejores amigos Arturo, yo lo encontraba y le contaba casi todo lo sucedido, el sin parar de reírseme decía que era una pesadilla para mi, y si que lo era aunque no lo quería admitir.
Mi otro buen amigo Ignacio hacia fiestas en su casa lo cual era muy bueno y a los cuales yo no faltaba, hasta que la mala suerte llegó; habían invitado al salón donde se encontraba aquella chica que ni siquiera me acuerdo su nombre que estaba en aquella pesadilla que me hablo Arturo; yo sin poder decir la razón la cual me disculparía por no ir a la fiesta me apresuraba por que no me vieran cuando me iba, sin saber que la chica innombrable me esperaría en la avenida muy cerca de la casa de Ignacio para decirme si iría a la fiesta, yo pensé detenidamente lo cual me hizo ver dos alternativas; una era decirle que no iba a ir y dejar que ella dijera lo mismo e irnos juntos, algo que no me agradaría en lo absoluto o decirle que si para que ella vaya y yo irme solo y feliz; pues creo que la segunda opción estaba muy buena, así que opte por aquella; ella muy emocionada siguió el camino hacia donde estaban sus amigas esperándola para ir ala casa de Ignacio y yo parado en la avenida esperaba a que ella no me viera, algo muy difícil por cierto para poder desaparecer.
Al día siguiente las preguntas corrieron hacia mí como:
-¿Por qué no fuiste?-¿Qué pasó, de que te escondías?- algo que no podía contestar; yo con un silencio absoluto creo que les di mi respuesta.
La tarde misma la chica innombrable se me acercó y me dijo:
-mentiroso, ¿por qué no fuiste?, me dejaste esperándote.- yo con una sonrisa por dentro pensé que se había desilusionado de mí y que volvería la tranquilidad, así que le dije:
- pues me sentí un poco mal- ella amarga me dijo:
- bueno adiós- un grito de felicidad salió de mi bella boca y mi amigo Arturo me dijo:
- acabo tu tortura- -si, creo que sí le respondí, aunque para mi mala suerte el día próximo se convirtió en un día demasiado difícil ya que la chica innombrable me preguntó lo que hace poco les nombre -sí o no – bueno lo admito sentí algo por ella en la larga tortura que me hizo vivir y eso creo que influyó mucho en mis sentimientos aunque no alcanzó como para poder decirle que si; ella muy triste de su intento fallido se bajo del carro en cual había sido la primera vez que nos conocimos; y yo con un dolor ajeno baje del transporte y seguí el camino de siempre hacia la escuela donde hay y habrá muchas preguntas que tomaran tiempo responder.
José Felix 5 J

2 comentarios:
Genial Felix, me gustó como recreaste tu historia. Sigue adelante!!!
ta bcn tu historia me tare muchos recuerdos felicidades!!!!
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